Puede la INDEPENDENCIA de Orihuela Costa mejorar la salud pública? Carta de un lector.

Tribuna del lector.

Hace unos meses, mi madre, de 72 años, empezó a tener fuertes dolores en la cadera que le impedían caminar con normalidad. Lo que vino después ha sido una odisea que demuestra, una vez más, el abandono sanitario que sufrimos en Orihuela Costa.

10 días para la cita con el médico de familia.
La derivaron al traumatólogo. Primera cita disponible: 6 meses después. Tras la consulta, el especialista pidió una resonancia. Espera para la prueba: otros 2 meses. Resultado: artrosis avanzada. Tratamiento recomendado: infiltraciones. Cita para la primera infiltración: 2 meses más tarde.
En total, 10 meses de espera y sufrimiento innecesario.

Y esto no es un caso aislado. Es la realidad diaria de miles de vecinos de Orihuela Costa que dependemos de un solo centro de salud, desbordado y sin medios suficientes, y de un hospital comarcal que se ha quedado pequeño para una población que no para de crecer.

Mientras tanto, nuestros impuestos se diluyen en decisiones que se toman lejos de aquí, en un ayuntamiento que no conoce ni entiende las necesidades de la Costa. Orihuela Costa aporta, pero no recibe. Somos la zona que más crece, la que más genera, pero también la que menos atención recibe.

La independencia de Orihuela Costa no es solo una cuestión política.
Es una necesidad para garantizar servicios públicos de calidad.

Con un gobierno propio, podríamos gestionar nuestros recursos, planificar un centro de salud por núcleo, exigir un hospital a la altura de nuestra población y acabar con las listas de espera interminables.

Mi madre ya está en tratamiento, pero ¿cuánto ha tenido que sufrir? ¿Cuántas personas mayores, cuántos niños, cuántas familias están esperando ahora mismo como ella?

Orihuela Costa no puede esperar más.
Es hora de decidir nuestro futuro.


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