La sanidad pública en Orihuela Costa: un centro desbordado y una solución que no llega.


La sanidad pública en la Vega Baja volvió a movilizar a cientos de personas el pasado sábado 7 de febrero en Torrevieja (Facebook ). Vecinos, colectivos sociales y plataformas sanitarias salieron a la calle para denunciar el deterioro progresivo del sistema público de salud y reclamar recursos acordes a la población real que se atiende en la comarca. Entre los participantes se encontraban también representantes del Partido para la Independencia de Orihuela Costa (PIOC).

Orihuela Costa dispone actualmente de un centro de salud, pero se ha quedado claramente pequeño para atender a una población que no ha dejado de crecer en los últimos años. Conseguir una cita médica puede suponer esperas de una semana o más, una situación que para muchos vecinos resulta inasumible, especialmente en casos de personas mayores o con enfermedades crónicas.

El problema no es nuevo. Desde hace más de tres años, el Ayuntamiento de Orihuela viene anunciando la cesión de una parcela municipal para la construcción de un nuevo centro de salud que permita aliviar la saturación actual. Sin embargo, ese anuncio viene tras renunciar a la extensión ( para lo cual había ya un presupuesto ) del único centro de salud.

Mientras tanto, el centro existente continúa absorbiendo una demanda para la que no fue diseñado, y los profesionales sanitarios trabajan con recursos limitados y agendas desbordadas. La consecuencia directa es un servicio que no responde ni a la población empadronada ni al fuerte incremento estacional que se produce en la costa.

A esta situación se suma la presión constante sobre el Hospital Universitario de Torrevieja, que atiende a una población muy superior a la prevista cuando fue concebido. La saturación del hospital y del centro de salud son dos caras de un mismo problema: la falta de planificación sanitaria acorde al crecimiento urbanístico y demográfico.

Durante la manifestación ( , desde PIOC se insistió en que Orihuela Costa no necesita más anuncios, sino decisiones concretas y plazos claros. La sanidad pública no puede seguir funcionando al límite ni depender de promesas que nunca se materializan.

La situación actual no es excepcional ni puntual, es estructural. Y mientras no se actúe, los vecinos seguirán pagando las consecuencias con esperas, desplazamientos y una atención sanitaria cada vez más tensionada.

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