
FITUR: mucho gasto, poco criterio y una costa ignorada
Orihuela ha vuelto a FITUR y, una vez más, lo ha hecho de espaldas a la realidad que sostiene su turismo. Resulta difícil de entender —y aún más de justificar— que el municipio que obtiene más del 50 % del gasto turístico desde su costa haya decidido centrar su presencia en aspectos que no interesan a nadie, ni dentro ni fuera de la feria.
Porque FITUR no es una exposición costumbrista ni un álbum de recuerdos internos; es un escaparate internacional donde cada metro cuadrado y cada euro invertido deberían responder a una estrategia clara. Sin embargo, lo que se ha mostrado poco tiene que ver con aquello que atrae visitantes, inversión y residencia estable: el litoral, su oferta real, su capacidad de gasto y su peso económico dentro del municipio.
Mientras tanto, la pregunta incómoda flota en el aire:
¿cuánto ha costado realmente esta operación?
Desplazar a unas 80 personas durante una semana completa a Madrid, con viajes, alojamientos, dietas y logística, apunta a un coste potencialmente astronómico. Un gasto difícil de explicar cuando el contenido presentado carece de impacto, diferenciación o retorno medible. Mucha presencia institucional, muchas fotos… y muy poca sustancia.
Lo más preocupante no es solo el dinero, sino la desconexión absoluta con la realidad económica de Orihuela. La costa no solo concentra población: concentra capacidad de gasto, turismo internacional de alto valor y una base fiscal que sostiene gran parte del municipio. Ignorarla en FITUR no es un descuido; es una decisión que revela prioridades equivocadas.
Se ha hablado de todo menos de lo que importa. De conceptos abstractos, de iniciativas que no generan atracción real, de discursos pensados más para consumo interno que para convencer a operadores, inversores o visitantes. Y mientras tanto, la principal locomotora turística del término municipal vuelve a quedar relegada a un segundo plano.
FITUR debería servir para vender lo que funciona, no para justificar estructuras, delegaciones infladas o relatos desconectados del mercado. Cuando más del 50 % del gasto procede de la costa y esta apenas aparece en el discurso, el problema ya no es de comunicación: es de modelo.
Orihuela no necesita más viajes a Madrid ni más séquitos. Necesita una estrategia honesta, eficiente y alineada con su realidad. Todo lo demás es ruido. Y muy caro.

