La reciente adjudicación del diseño a la ingeniería ANTA marca un nuevo paso en una infraestructura que acumula más de una década de parálisis y sentencias judiciales.
ORIHUELA COSTA – El caso del puente sobre la AP-7 en Lomas de Campoamor no es solo una obra de ingeniería pendiente; es un complejo laberinto administrativo donde convergen sentencias judiciales antiguas, planeamiento urbanístico fallido y una espera que ya supera los 15 años. Lo que para la administración es un avance técnico, para los residentes es una cuenta atrás que nunca termina de llegar a cero.
Un historial de bloqueos y sentencias.
La parálisis de esta infraestructura se remonta a la época del desarrollo urbanístico del sector hace más de 10 años. Originalmente, la carga de construir el puente recaía sobre el promotor privado. Sin embargo, tras años de litigios y la crisis del sector, la compañía privada no cumplió con su obligación y el ayuntamiento asumió su construcción de forma subsidiaria. Se acrecentó el problema debido a que el aval en el banco no pudo usarse pues el banco se negó a ello obligando al ayuntamiento a litigar. Recientemente ha salido la sentencia favoreciendo al ayuntamiento aunque todavía cabe recurso. Sin embargo el ayuntamiento parece ser que va a comenzar las obras sin esperar a ese dinero y lo hará con recursos propios.
Situación actual: El contrato de diseño.
Tras años de anuncios vacíos, el pasado mes de noviembre de 2025 se produjo un avance administrativo real: el Ayuntamiento de Orihuela adjudicó la redacción del proyecto a la empresa ANTA Ingeniería Civil S.L.P. por un importe de 72.600 euros.
Este contrato, con un plazo de ejecución breve de 2 meses, tiene como objetivo actualizar el diseño técnico a las normativas vigentes de seguridad y accesibilidad. Es un paso obligatorio antes de poder licitar la obra de construcción propiamente dicha. No obstante, este nuevo trámite ha sido recibido con cautela por la ciudadanía, que ha visto pasar múltiples presupuestos y anuncios similares sin que se haya puesto una sola piedra.
El miedo de los vecinos: Inseguridad y aislamiento.
Mientras los ingenieros trabajan en el diseño, la realidad a pie de calle es de profunda inquietud. Los vecinos de Lomas de Campoamor y zonas colindantes denuncian dos miedos fundamentales:
La desconfianza crónica: Tras 10 años de promesas, existe el temor de que, una vez terminado el diseño de ANTA, la licitación de la obra sufra nuevos retrasos por falta de presupuesto o voluntad política.
La falta de conectividad peatonal: La ausencia de una pasarela segura condena a los residentes a depender exclusivamente del vehículo privado, limitando la movilidad sostenible en plena costa.
Un horizonte por definir.
El 2026 arranca con un proyecto en redacción pero sin una fecha clara para el inicio de las máquinas. Para los residentes, el puente de Lomas de Campoamor es el símbolo de una deuda histórica. La pregunta que flota en el ambiente no es cómo será el diseño, sino si este será, por fin, el último trámite antes de que el puente deje de ser un dibujo técnico para convertirse en una realidad que garantice la seguridad de Orihuela Costa.
Aunque flota en el aire la fecha de 2027 para el inicio de las obras, fuentes del partido de la Costa PIOC nos comunican que el puente no será realidad antes de 2028 y sólo si se presiona la ayuntamiento por parte de los vecinos. Lo argumentan en la experiencia que se tiene en la costa con otros proyectos como el ecoparque ( aún sin siquiera ofertar la parcela donde se construirá ), el centro de salud ( nos dicen asombrados que había dinero para ampliarlo pero el ayuntamiento lo desechó), el nuevo colegio ( donde el ayuntamiento no es capaz de encontrar una parcela ), el centro Ramon Campoamor ( que lleva cerrado más de 6 años ) o el centro cultural ( que siendo obligación del ayuntamiento ni siquiera se ha diseñado ).
Desde ORIHUELA COSTA PANORAMA os seguiremos informando.
