DECLARACION DE PIOC.
El modelo administrativo de Orihuela está completamente desfasado y constituye una de las principales causas de la ineficacia que arrastra el municipio desde hace décadas.
El problema parte de un modelo concebido para una realidad que ya no existe: unas pocas personas, desde una determinada zona geográfica, diseñan y ejecutan un mismo plan administrativo para una población enormemente diversa y dispersa.
Orihuela no es una población uniforme. La Murada, con alrededor de 3.500 vecinos, no tiene las mismas necesidades ni características que Torremendo, Orihuela ciudad o Orihuela Costa. Pretender administrar realidades tan diferentes desde una única estructura municipal, con las mismas prioridades, procedimientos y criterios, conduce inevitablemente a la ineficacia.
Los resultados son evidentes. Muchos de los contratos municipales incorporan sobrecostes que pueden rondar el 30%. Además, durante los últimos 15 años únicamente se han aprobado seis presupuestos municipales ( Orihuela es el único ayuntamiento de toda España con este record negativo) y que la ejecución presupuestaria no ha alcanzado, en el mejor de los casos, el 40%.
Estos datos reflejan un modelo administrativo incapaz de responder adecuadamente a las necesidades de sus ciudadanos.
Esta ineficacia también puede observarse en determinadas inversiones realizadas en Orihuela ciudad. La formación cuestiona el sentido de mantener grandes equipamientos que, en su opinión, no tienen una utilización acorde con el dinero público invertido.
Por ejemplo la plaza de toros, el edificio de la CAM —que se pretende convertir en un tercer auditorio— o el Palacio de Rubalcava, en el que se han destinado millones de euros y que continúa cerrado.
Mientras tanto, Orihuela Costa no dispone siquiera de un centro cultural.
Cuestionamos también el elevado número de museos existentes en Orihuela ciudad. Se trata de una infraestructura cultural que podría ser propia de una ciudad de 500.000 habitantes, que no se corresponde con la población real de Orihuela y la mayor parte de ellos no son visitados por más de 10 personas a la semana.
El problema no es la cultura ni la conservación del patrimonio. Todo lo contrario. El problema es la falta de proporcionalidad entre las inversiones realizadas, las necesidades reales de la población y el uso que finalmente tienen esas instalaciones.
Pero existe otro indicador todavía más preocupante, La incapacidad para ejecutar los fondos que otras administraciones ponen a disposición del municipio. Orihuela ha tenido que devolver o no ha podido ejecutar determinadas subvenciones y fondos procedentes del Estado y de la Unión Europea, entre ellos fondos del programa EDUSI.
Tener dinero disponible y no ser capaz de administrarlo, ejecutarlo dentro de los plazos establecidos y convertirlo en actuaciones concretas demuestra una deficiencia estructural de gestión.
Consideramos además que existe una idea equivocada cuando se habla de reformar una administración: la función de un Ayuntamiento no es ser barato, sino ser eficaz. Una administración puede gastar poco y, al mismo tiempo, ofrecer malos servicios.
Lo verdaderamente importante es que los recursos de los ciudadanos se transformen en servicios adecuados, inversiones útiles y una gestión eficiente.
Por desgracia, Orihuela posee un ayuntamiento que además de ser ineficaz es caro, con más de 20 asesores que cobran más de 1 millón de euros al año, por ejemplo.
Y, para PIOC, basta con observar las redes sociales para comprobar el grado de descontento existente.
Las críticas sobre limpieza, mantenimiento, infraestructuras, servicios públicos y gestión municipal se repiten entre vecinos de Orihuela ciudad, de las pedanías y de Orihuela Costa. Es decir, el descontento no pertenece exclusivamente a un determinado núcleo urbano: existe una sensación generalizada de que el actual modelo no está dando respuesta adecuada a las necesidades de los ciudadanos.
La solución, por tanto, no pasa por seguir aumentando el tamaño de la estructura administrativa, sino por reducirlo y acercar la gestión a los ciudadanos.
Planteamos avanzar hacia una reorganización territorial que permita crear dos realidades administrativas diferenciadas: por un lado, Orihuela ciudad y las pedanías que quieran continuar vinculadas a ella; y por otro, Orihuela Costa y Torremendo, con una estructura administrativa propia y adaptada a sus necesidades.
Consideramos que el debate debe ir incluso más allá. La Murada merece convertirse en municipio independiente. Con unos 3.500 vecinos, existen en España numerosos municipios con poblaciones similares o incluso inferiores que disponen de su propio Ayuntamiento y ofrecen a sus ciudadanos una administración mucho más cercana.
Del mismo modo, Consideramos que Torremendo debería poder constituirse como entidad local menor, lo que permitiría mejorar sustancialmente su capacidad de gestión y la atención a sus vecinos.
Para PIOC, no se trata simplemente de dibujar nuevas fronteras administrativas. Se trata de reconocer una realidad: un municipio de las dimensiones y características de Orihuela no puede seguir siendo gestionado como si todas sus partes fueran iguales.
Pensamos que reducir el tamaño de las unidades administrativas, acercar la toma de decisiones a los ciudadanos y adaptar la gestión a las características de cada territorio permitiría utilizar mejor los recursos públicos, reducir la burocracia, mejorar los servicios y reducir el gasto.
En definitiva, el debate sobre el futuro de Orihuela no debería limitarse a quién gobierna el Ayuntamiento, sino a preguntarse si el propio modelo administrativo sigue siendo válido.
Y la respuesta es clara: Orihuela necesita una profunda reorganización territorial y administrativa. No para tener ayuntamientos más pequeños y baratos, sino para tener administraciones más cercanas, responsables y eficaces.


