Cuando una parcela vale más que los servicios de los ciudadanos.


Por PIOC – Partido de Independencia de Orihuela Costa.

Hay decisiones urbanísticas que pueden parecer simples expedientes administrativos: cambiar el uso de una parcela, modificar el planeamiento y permitir un determinado desarrollo. Pero detrás de ellas existe una cuestión mucho más importante: qué modelo de ciudad queremos y al servicio de quién se toman las decisiones.

Recientemente presenté alegaciones contra un proyecto urbanístico del Ayuntamiento de Orihuela que pretende modificar el uso de una parcela. Mis alegaciones han sido rechazadas.

Acepto que la Administración tiene sus procedimientos y puede adoptar decisiones diferentes a las que defendemos los ciudadanos. Pero una resolución administrativa no impide hacer una pregunta política:

¿Por qué cuando existe un interés privado para construir parece que siempre encontramos soluciones, mientras que cuando los ciudadanos reclamamos servicios públicos básicos aparecen continuamente dificultades?

Casas sí. Servicios no.

Orihuela Costa sigue creciendo. Tenemos decenas de miles de residentes y miles de viviendas, pero ese crecimiento no ha venido acompañado de los servicios necesarios.

Necesitamos centros sanitarios adecuados, colegios, instalaciones culturales y deportivas, transporte público, policía y otros servicios municipales.

Sin embargo, el debate urbanístico parece centrarse una y otra vez en una pregunta diferente:

¿Dónde podemos construir más viviendas?

No estamos contra la construcción ni contra la inversión. Una ciudad necesita viviendas y actividad económica. Lo que cuestionamos es que el crecimiento inmobiliario vaya por delante de las necesidades de quienes ya viven aquí.

Una planificación razonable debería garantizar primero colegios, centros de salud, transporte e infraestructuras suficientes para una población que no deja de crecer.

El problema es el modelo

Para PIOC, lo ocurrido con esta parcela no es un caso aislado. Es un ejemplo de un sistema que consideramos profundamente desequilibrado.

Cuando un promotor presenta un proyecto y solicita modificar condiciones urbanísticas, dispone de abogados, arquitectos, técnicos y recursos para defender sus intereses.

El ciudadano que presenta una alegación se enfrenta, en cambio, a una maquinaria administrativa compleja.

Y cuando finalmente una resolución acepta los argumentos del promotor y rechaza los de los ciudadanos, aparece inevitablemente una sensación de desigualdad.

¿Quién tiene realmente capacidad para decidir cómo se transforma nuestro territorio?

Ésa es la pregunta que deberíamos hacernos.

El urbanismo debe estar al servicio de las personas

En PIOC defendemos que el urbanismo debe estar al servicio de la sociedad.

Si necesitamos un centro de salud, debemos reservar suelo para ello. Si necesitamos colegios, debemos garantizar suelo y financiación. Si necesitamos centros culturales, instalaciones deportivas o espacios públicos, deben formar parte de la planificación.

Porque construir viviendas sin construir los servicios que necesitan sus habitantes no es planificar una ciudad.

Es simplemente aumentar el número de viviendas.

Y Orihuela Costa necesita mucho más que eso. Necesita convertirse en una ciudad completa, con los servicios que corresponden a una comunidad de su tamaño.

Por eso defendemos la segregación

Esta situación demuestra, una vez más, por qué PIOC considera necesaria la segregación de Orihuela Costa.

Nuestro problema no se solucionará simplemente cambiando de alcalde o de partido político. Es un problema estructural.

Orihuela Costa y Orihuela ciudad tienen realidades y necesidades diferentes, pero seguimos dependiendo de una misma estructura administrativa que gestiona territorios separados por decenas de kilómetros y con prioridades muy distintas.

Después de décadas, seguimos reclamando servicios que deberían ser normales en una ciudad de nuestro tamaño.

Por eso queremos una administración cercana y responsable ante los ciudadanos de Orihuela Costa.

Queremos decidir dónde necesitamos colegios, centros sanitarios, instalaciones culturales, deportivas y nuevas infraestructuras. Queremos que nuestro crecimiento responda a nuestras necesidades y no únicamente a las oportunidades urbanísticas.

Una parcela no puede decidir nuestro futuro

Mi alegación ha sido rechazada. Es un hecho administrativo.

Pero la cuestión política permanece.

No se trata solamente de una parcela. Se trata de decidir qué modelo de futuro queremos para Orihuela Costa.

Queremos viviendas, pero también servicios. Queremos inversión, pero también planificación. Queremos crecimiento, pero un crecimiento equilibrado.

Y, sobre todo, queremos que las decisiones que afectan a nuestro territorio sean tomadas pensando primero en las personas que viven aquí.

Porque una parcela puede convertirse en viviendas.

Pero un buen gobierno debe convertir esas viviendas en una ciudad.

Y después de tantos años, Orihuela Costa ya ha demostrado que necesita algo más que nuevos proyectos urbanísticos.

Necesita poder decidir por sí misma.

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