
ORIHUELA COSTA: MÁS DE 100.000 PERSONAS… Y NI UN SOLO PARQUE DE BOMBEROS
Ayer volvimos a vivir momentos de enorme preocupación en Orihuela Costa. La explosión de un vehículo por la tarde y unas horas más tarde un incendio hicieron que muchos vecinos se preguntaran lo mismo: ¿qué habría pasado si el fuego se hubiera extendido o hubiera habido personas atrapadas?
Hace apenas unos días, una mujer fallecía como consecuencia de las graves quemaduras sufridas en otro incendio en Orihuela Costa. Y, sin embargo, nuestros gobernantes siguen actuando como si aquí vivieran cuatro vecinos.
La realidad es inaceptable: en verano, Orihuela Costa supera ampliamente los 100.000 habitantes y no dispone de un parque de bomberos propio. Cada emergencia depende de efectivos desplazados desde otros municipios, lo que puede traducirse en tiempos de respuesta superiores a los 30 minutos dependiendo de la ubicación y de la carga de trabajo del servicio.
Treinta minutos en un incendio no son un simple retraso. Son treinta minutos en los que una vivienda puede quedar completamente destruida. Treinta minutos en los que un incendio forestal puede propagarse sin control. Treinta minutos en los que una persona puede perder la vida esperando ayuda.
Mientras el Ayuntamiento continúa autorizando miles de nuevas viviendas y presume del crecimiento urbanístico, se olvida de lo más importante: la seguridad de las personas.
No se puede seguir aumentando la población sin reforzar los servicios esenciales. No se puede recaudar millones en impuestos de los vecinos de Orihuela Costa mientras se les niega un servicio tan básico como un parque de bomberos permanente.
La pregunta ya no es si hace falta un parque de bomberos en Orihuela Costa. La pregunta es ¿cuántas emergencias más tendrán que producirse para que el Ayuntamiento actúe? El ayuntamiento puede poner protección civil con bomberos municipales hasta conseguir que la Generalitat nos tenga en cuenta.
Desde PIOC exigimos la creación inmediata de un parque de bomberos permanente en Orihuela Costa, dotado de personal y medios suficientes para atender a una población que durante buena parte del año supera la de muchos municipios españoles que sí disponen de este servicio.
La seguridad no puede depender de la suerte.
Porque cuando cada minuto cuenta, treinta minutos pueden ser la diferencia entre salvar una vida o llegar demasiado tarde.

