La demografía no atiende a plazos electorales. Con los datos actuales del padrón y asumiendo un crecimiento sostenido del 11% en los próximos 5 años, el volumen de menores en edad escolar en la costa aumentará de manera drástica. Si el Ayuntamiento de Orihuela y la Conselleria de Educación no construyen y abren un nuevo colegio de obra en este periodo, el colapso que existe ahora será épico.
No disponer de un centro educativo nuevo antes de 2031 implicará un hacinamiento intolerable:
1.- Las aulas rebasarán los 30 alumnos por clase, destruyendo la calidad educativa y la atención a la diversidad.
2.- Pérdida absoluta de espacios comunes: Los patios, comedores, bibliotecas y gimnasios continuarán siendo devorados para instalar más módulos prefabricados.
3.-Segregación y exclusión: Centenares de familias se verán obligadas a desplazar a sus hijos diariamente a municipios vecinos, fracturando la conciliación familiar y la cohesión comunitaria del litoral.
Políticamente, mantener este escenario supondría un ejercicio de irresponsabilidad civil. Implicaría admitir que los gobernantes locales son incapaces de ejecutar proyectos clave como el Plan Edificant o de resolver la burocracia de los contratos de mantenimiento básicos.
La proyección a 10 años (2026-2036): Un colapso demográfico insostenible.
Si extendemos la curva de crecimiento del 11% a un horizonte de una década, la fotografía es desoladora. Orihuela Costa ya le pisa los talones en población empadronada al casco urbano tradicional, y se estima que la población flotante y residencial fija real supera ampliamente las cifras oficiales. A este ritmo de crecimiento, para el año 2036 el déficit de infraestructura de la costa no será de 600 plazas, sino que multiplicará las necesidades actuales. El fracaso en la planificación no solo afectará a la educación primaria. En pocos años, esa presión demográfica se trasladará en cadena a los institutos de secundaria, hoy encarnados en un saturado IES Playa Flamenca. El modelo actual de «parche sobre parche» habrá estallado por completo, dejando un panorama de degradación urbana donde los servicios públicos esenciales son incapaces de seguir el ritmo del desarrollo urbanístico.
Conclusión: Una deuda histórica que exige acción, no propaganda. La comunidad educativa y las AMPAS de Orihuela Costa han salido repetidamente a las calles para decir «basta». La Generalitat y el Ayuntamiento no pueden seguir escudándose en el lanzamiento de proyectos provisionales caóticos ni culpar de forma eterna a la «herencia recibida». Legislar y gobernar es priorizar, y no hay mayor prioridad política que garantizar el derecho fundamental a una educación digna y segura para los niños. Evitar el desastre en los próximos 5 y 10 años pasa inexorablemente por escuchar a los colectivos de padres, desbloquear el suelo de forma inmediata, y construir urgentemente el nuevo colegio de ladrillo y proyectar a unos 3 años otro más junto a un nuevo instituto. Cualquier otra promesa que no incluya ladrillos, presupuesto ejecutado y plazos firmes será considerada por los ciudadanos como lo que ha sido hasta ahora: papel mojado y propaganda electoral.
PIOC se compromete a construir 2 colegios en los próximos 5 años junto a un instituto así como un centro cultural de calidad.


